Tiempo, ilusión y experiencia para una singular bodega de vino único

Visitar Valenciso es entrar en una bodega íntima y personal en la que se respira serenidad, buen hacer y esmero en la crianza del vino. Valenciso es un proyecto de dos para un vino único: ‘Valenciso Reserva’.

Luis Valentín y Carmen Enciso se embarcaron en una aventura hace 18 años con sólo dos activos, la experiencia adquirida en una bodega centenaria de La Rioja Alavesa y la ilusión por hacer un vino propio. Los comienzos fueron ajustados a sus posibilidades. Sabían que la cautela era la mejor aliada y que el negocio del vino requiere tiempo. Conscientes de sus límites, comenzaron en 1998 a construir poco a poco el sueño en el que se ha convertido Compañía Bodeguera Valenciso. Una Bodega con encanto  que decidieron construir en un precioso enclave a pie de Ollauri, un pequeño pueblo de la Rioja Alta desde donde se contempla la incomparable Sierra Cantabria. Valenciso está entre las 20 mejores bodegas de La Rioja en la selección de la revista británica Decanter, uno de los concursos más prestigiosos del mundo. Atesoran 90 puntos Parker en todas las añadas y la élite de la sumillería inglesa lo eligió como el mejor vino fino de 2007. En 2015 el prescriptor Tip Atkim le dio una puntuación de 96 puntos. Y recientemente Valenciso Reserva 2009 ha obtenido medalla de oro en el exigente concurso del Reino Unido Sommelier Wine Awards 2016.

Dice Luis Valentín que la vida les hizo elegir. La bodega donde trabajaron durante 15 años, propiedad de su maestro y amigo Jean Gervais, fue vendida por falta de relevo generacional en la familia. La opción era quedarse con los nuevos dueños o emprender en solitario. Optaron con valentía por la más difícil, aunque también la más ilusionante. No en vano su lema es “Audentes fortuna iuvat” (La fortuna ayuda a los audaces). Carmen y Luis son de La Rioja Alta y por eso querían que su proyecto fuera riojano. A diferencia de muchos, que en esa época se trasladaban al otro lado del Ebro, ellos hicieron el camino contrario. Dejaron La Rioja Alavesa para instalarse en la Rioja Alta. “Era algo emocional. Somos de aquí” dice Carmen. El primer año compraron la uva y con 100 barricas elaboraron sus primeras 30.000 botellas en bodegas alquiladas.

Un club de socios que entiende el mundo del vino

Idearon una fórmula magnífica para inyectar dinero a su incipiente negocio. Buscaron pequeños accionistas fuera del sector financiero que entendieran y amaran el mundo del vino. Y consiguieron crear un gran club de socios, que aportan cantidades muy pequeñas de dinero que no suponen grandes desembolsos para sus respectivas economías. Pero a pesar de que consiguieron el dinero, han ido muy despacio y han puesto, como explica Luis, “la realidad detrás del dinero”. Poco a poco fueron creciendo y pudieron acometer la construcción de la bodega en 2003, en la que empezaron a elaborar tres años después.

La construcción fue lenta porque decidieron correr pocos riesgos. Carmen dice que “cuando no tienes dinero tienes tiempo”. Pero la espera ha merecido la pena. Las puertas que nos abre a Valenciso representan los nervios de una hoja de vid. Una espectacular representación, obra del escultor Juanjo Novella, que se convierte también en imagen corporativa de esta acogedora bodega. Aunque ambos confiesan que la construcción de la bodega tampoco era una prioridad imperiosa. Sus esfuerzos se han concentrado siempre en sacar un buen vino, no en hacer una bodega para llenarla de un vino cualquiera. Las obras finalizan en 2010 en plena crisis económica, que consiguen superar gracias a la prudencia en el gasto y a la exportación. Hoy están en 29 países y exportan el 55% del vino que producen. El esfuerzo ha sido importante pero el resultado es un gran vino, una preciosa y a la vez funcional bodega, 22 hectáreas de un inmejorable viñedo (propias y arrendadas) que cultivan de manera sostenible, un gran equipo comprometido con el proyecto y 125.000 botellas en el mercado. El futuro de Valenciso es aumentar su producción pero no pasar más allá de las 180.000 botellas. Una meta que les permite continuar haciendo un vino de calidad y seguir ilusionándose haciéndolo.

Un Rioja Reserva moderno, con acidez un poco alta, vivo y persistente

Les preguntamos ¿por qué un vino único…? “Aunque parezca lo contrario es más difícil porque te la juegas en cada añada y eso nos obliga a ser más exigentes, desde el cuidado del viñedo hasta la crianza del vino… Además después de venir de una bodega que tenía 14 etiquetas nos pareció que podíamos hacer igual que la mayoría de los franceses, sacar un solo vino y ahora estamos muy contentos con nuestra decisión”. Es un tinto hecho con uva tempranillo, con un perfil muy personal pero típico de La Rioja Alta. Utilizan depósitos de hormigón y roble francés. Explica Luis que buscan “la expresión de los vinos de Rioja Alta con acidez un poco alta y que sea muy vivo, elegante, que no pese en la boca, pero que te llene y sea persistente. Es un vino clásico y moderno a la vez.

Desde 2008 elaboran vino blanco. Fue por casualidad. Encontraron un viñedo de 1920 y quisieron aprovechar la oportunidad. Elaboran 7.000 botellas (en la actualidad están agotadas) con viura y garnacha blanca que crían en roble del Cáucaso, una madera más cerrada que preserva mejor la fruta. También sacan al mercado 4.000 botellas de rosado. Su máxima: “Que el vino gusta a nuestros clientes y que lo recuerden”.

valen (Medium)

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