Innovar recuperando lo mejor del Rioja

El mérito de Roda no está solo en la calidad de sus vinos -reconocida por los expertos-  sino también en la rapidez con la que ha conseguido posicionarse entre las marcas de referencia en la DOC Rioja. Sin duda su filosofía de innovar recuperando lo mejor del pasado ha tenido mucho que ver. Roda nace para hacer vinos de Rioja diferentes. Puso el acento en una exquisita viticultura, una rigurosa selección de la uva y en una vinificación especial y moderna que trajo aires nuevos e innovación. Estas nuevas formas de hacer vino a nadie dejaron indiferente.

Sus dueños, Mario Rotllant y Carmen Daurella, que se dedicaban a la distribución de vino de Rioja en Cataluña, decidieron a finales de los 80 fundar una bodega para hacer vinos de Rioja diferentes a los clásicos reservas que imperaban en el mercado. Un gran acierto fue el terreno donde levantaron las instalaciones. Es como un balcón que asoma y se hace ver a distancia en el Barrio de la Estación de Haro, donde se asientan las bodegas centenarias de Rioja. Consiguieron hacer una bodega de contrastes, con arquitectura moderna y funcional, en la que destaca un calao centenario con vistas al río Ebro, un atractivo indiscutible para potenciar el enoturismo.

Conseguir lo mejor de las vides centenarias

Pero sigamos con la historia. La primera cosecha que entra en la bodega es en 1992, que no se venderá hasta 1996. Cinco años antes, en 1987, un equipo de tres personas puso en marcha el ‘Proyecto Roda’. Tenían claro el primer objetivo a conseguir: un fruto de alta calidad. Para Agustín Santolaya, Enólogo y Director General; Carlos Díez, Enólogo y Jefe Técnico e Isidro Palacios, Ingeniero Agrónomo y Jefe de Campo, era lo prioritario. Decidieron por convicción ir contracorriente.

En aquellos años se arrancaban las viñas más antiguas y ellos las recuperaron. Perseguían hacer un buen vino a partir de la mejor uva. Su idea de recuperar las características de los viñedos viejos (centenarios) les llevó a plantar 550 clones en una finca, de la que seleccionaron los mejores. Consiguieron un clon de varias familias (Familia Roda 107) que atesora las características más interesantes para la elaboración de un buen vino de Rioja. Optaron por la variedad de tempranillo con racimos y bayas pequeñas (menos producción, mayor calidad).

Se buscaba más complejidad en el vino y transmitir la esencia de la tierra, del paisaje. Convencieron a los dueños, que en un principio tenían la idea de hacer una bodega de pago, de que la mejor opción era diversificar y  coger uva de varias zonas. En total, 17 localizaciones. Aunque no puede decirse que Roda practica una viticultura ecológica cien por cien, si es sostenible. Restringen el uso de productos químicos al máximo para respetar en lo posible el medio ambiente. Tampoco utilizan levaduras seleccionadas.

Selección y vinificación con alto control

La uva que recolectan procede de todas las zonas de La Rioja. Aproximadamente el 90% es tempranillo; el resto, graciano y garnacha. Elabora cuatro vinos, Roda, Roda I, Bodegas Roda Sela y Cirsion. Los cuatro vienen a sumar una producción total de 300.000 botellas. La uva procede de 17 pagos. La de unos irá a Roda, la de otros a Roda I. Bodegas Roda Sela es el único que se hace con viñedos propios más jóvenes (entre 15 y 30 años). Y Cirsion está elaborado con una selección especial de racimos.

Como hemos apuntado, casi toda la uva es tempranillo que, al proceder de zonas muy diferentes, aporta las características propias de cada lugar. La uva se vendimia en su punto de maduración óptima en cajas de 18 kilos. Fue la primera bodega en la DOC Rioja que instaló una mesa de selección de uva. Tras este, en su día novedoso proceso de selección, la uva pasa a 17 tinas de roble francés donde comienza la vinificación

Quizás una de las innovaciones que más llama la atención en la crianza de los vinos de Roda es la manera en que se hace la fermentación maloláctica. En barrica de roble francés, en una sala con un riguroso control térmico a través del calor radial del suelo y ventilación de ventanas abiertas al norte y al sur. Durante la fermentación maloláctica el suelo aportará calor de manera que se consigue que la nave esté a una temperatura de 20º o 21º C y la humedad es controlada entre porcentajes del 70% y 80%. De tal manera que la fermentación maloláctica se da en las mejores condiciones. Cuando ésta finaliza, se abre todo el ventanal de la fachada norte para que el frío del invierno entre en la nave y ayude, junto con la fuerza de la gravedad, a limpiar y estabilizar el vino de manera  natural. Tras 16 meses de crianza en barrica se procede al coupage o ensamblaje de los vinos para obtener Roda y Roda I.

Los vinos de Roda se comercializan en España y en otros 56 países más. El mayor importador de Roda es Suiza. En más de una ocasión el vino de Roda ha sido el elegido para brindar en la ceremonia de los Premios Nobel. También fue el vino que se sirvió en la boda de la hija de uno de los empresarios más importantes del mundo, Amancio Ortega.

Otro punto fuerte que contribuye al éxito de Roda es su departamento de I+D+I dirigido por Esperanza Tomás, Química. Es un departamento muy potenciado y equipado que busca siempre avanzar y mejorar. Lo explica Vega Angulo, Técnico especialista en Viticultura y Enología y Responsable de Laboratorio, que asegura no conformarse “cuando conseguimos éxitos en nuestras investigaciones. Nos gusta seguir adelante y dar más pasos porque siempre se puede llegar más lejos”.

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Bodegas Roda

Avda. Vizcaya, 5. Barrio de la Estación

Haro (La Rioja)

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2 Comentarios a “Roda. Vinos modernos con raíces centenarias”