Pensar en grande para el mundo del Vino

Por y para el mundo del Vino… con ésta máxima se creó Maderas Vargas, una empresa familiar afincada en Haro (Capital del Rioja) que va por la cuarta generación. Nació en 1923 al calor de las primeras Bodegas de Rioja, fundadas en 1887. Y el idilio sigue vivo después de superar alguna que otra crisis.

La existencia de Maderas Vargas no se entiende sin su relación con el mundo del vino. Comenzó cortando las maderas para las cajas de vino, que se clavaban y marcaban en las mismas bodegas. Hasta aquí todo bien… pero llegaron los años 60 y con ellos apareció el cartón, que prácticamente hizo desaparecer la caja de madera porque competir en precios era imposible.

Este fue el período más oscuro de esta empresa que, a pesar de todo, siguió su relación con las bodegas haciendo combos (vías de madera para colocar las barricas), cuñas de madera, palés, tapones de barricas, jaulones para botellas… Así sobrellevaron la empresa en los años 60, 70… hasta que en 1987 aparece la cuarta generación, más preparada, más formada y con savia nueva para reinventar otra vez Maderas Vargas.

Se empieza a pensar otra vez en grande… en acabados, imagen, marketing… Se sale de una aserrería para convertirse en una estuchería. Viajan a Burdeos y comprueban que el 50% de los vinos franceses se presentan en cajas de madera… Esto les hace seguir creyendo en su producto que, a diferencia de los franceses -lo entienden como un embalaje-, lo conciben como parte de la imagen personalizada de un vino.

Antonio Vargas, tras estudiar Derecho, se hace cargo de la empresa para encabezar un nuevo proyecto junto a sus hermanos Esteban y Ricardo. Nunca pensó quedarse en el negocio familiar pero ahora, confiesa, es el único sitio donde quiere estar…, que trabajar con la madera y el vino es lo que más le gusta y que después de casi 30 años se sigue emocionando igual que al principio cuando se le presenta un nuevo proyecto.

Emocionar con lo que envuelve al vino

Afirma Antonio que lo que más le gusta hacer es presentar un vino. Consensua con sus hermanos todas las decisiones y presume de empleados que se implican en cada iniciativa que acometen. Nos explica que han puesto muchas ilusiones pero, matiza, “siempre orientadas a conseguir un producto industrial sin que deje de ser artesanal” porque, asegura, que “hacer una caja de calidad no es difícil, la dificultad está en hacer un millón”. Asegura que le gusta “desarrollar buenas ideas aunque no sean las más rentables”.

Trabaja con diseñadores para buscar, colores, formas, marcajes… Utilizan pirografía, estampación, xilografía, marcaje con impresión digital…  Opina que a partir de un precio todos los vinos están buenos, lo que les diferencia “es la emoción que te transmite o que te provoca”. Hemos entendido que “hay que emocionar también con lo que envuelve al vino”, algo que no se tenía en cuenta hasta hace poco.

ISO 2000, sostenible (PEFC) y selección de madera

Había dos principios para la nueva etapa. Primero, querían hacer las cosas muy bien y, segundo, querían diferenciarse en el mercado de la estuchería. Así que comenzaron con un protocolo que regulaba el uso del pentacloro, producto químico con el que se evitaba la aparición de hongos en la madera. Nos cuenta que estos hongos aparecen cuando la madera no se tira en la primera luna de enero (¡qué curioso!). El pentacloro daba sabor a corcho al vino y consiguieron que esto no fuera posible en sus estuches. En el año 2000 obtienen la primera ISO

…y luego vino lo de la sostenibilidad… y también querían ser sostenibles. Así que toda su madera es PEFC (garantiza que la madera procede de bosques sostenibles). Dejaron de usar disolventes, las pinturas y barnices son al agua y las cajas nunca son tintadas por dentro… No dejan de pensar en el valor añadido que pueden aportar a su marca. Recientemente han adquirido una máquina para seleccionar la madera de mejor calidad (fuimos testigos de ello)… Para los hermanos Vargas esto supone hacer un mejor producto y la satisfacción personal de explicar a sus clientes lo que están comprando.

Y todo este recorrido para convertirse actualmente en la primera estuchería de España y la única que produce en grandes cantidades (un millón de cajas al año). Exportan el 30%. De éste porcentaje, el 85% a Francia. El resto a Alemania, Italia, Suiza y esporádicamente trabajan con Japón. Y aunque tienen clientes en todas las zonas vitivinícolas de España, el 70% de la producción nacional es para la DOC Rioja.

varg

 

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