… donde el Vino tiene identidad propia en una carta equilibrada

Conocí a Ángel hace once años en su restaurante, La vieja Bodega, en Casalarreina (La Rioja). Se acercó a la mesa y después de tomar nota de los platos que íbamos a degustar nos dijo: «¿Me dejáis que os saque un vino, que seguro que os va a sorprender?» Lo dijo con una sonrisa amplia que escondía el entusiasmo del que quiere agradar con un regalo aún por abrir… Fue efectivamente una sorpresa, sobre todo, porque era la primera vez que bebíamos un vino ecológico.

Por eso, cuando abrí este Blog, tenía claro que con una de las personas que hablaría de vinos sería con Ángel Pérez Aguilar, dueño de este precioso restaurante que cuenta con una de las cartas de vino más importantes de La Rioja, 530 referencias con 4.000 botellas en bodega. Una carta de vinos muy pensada, que ofrece vinos de muchas variedades. Aunque los vinos de Rioja tienen un peso importante en La Vieja Bodega, se pueden degustar vinos de todas las zonas vitivinícolas de España porque, en opinión de Ángel, hoy en día se hacen buenos vinos en toda España. Un 5% de la carta son vinos de otros países.

La Vieja Bodega ha cumplido 20 años, que se vieron interrumpidos por un grave incendio en 2001. Fue reconstruida y volvió fortalecida, con nuevas instalaciones y una mayor oferta en la carta de vinos. Antes del incendio contaba con 150 referencias, en su reapertura había más de 300. Y es que Ángel aprovechó este paréntesis para visitar bodegas, catar vinos con su sumiller Beatriz Loza, hablar con expertos bodegueros y hasta se apuntó a las vendimias para experimentar este mundo desde la raíz, desde la tierra. Fue para Ángel un curso intensivo sobre vinos del que guarda muy buen recuerdo.

Comida + vino + trato familiar + buen ambiente = ÉXITO

Dice Ángel que en su restaurante el vino no es un complemento del menú,.. “es fundamental, es importante en sí mismo”. Y añade que el éxito de su restaurante está “en el equilibrio entre la comida, el vino, el trato cercano y familiar y el ambiente”. Afirma que hay mucha gente que se mueve por la comida pero hay otra que lo hace por la oferta de vinos… y según Ángel, eso está empezando a pasar en La Vieja Bodega. Nos cuenta que cuando acaba la jornada suele mirar el cajón donde depositan las botellas vacías… “echas un vistazo y piensas… ¡qué día más bueno! porque hay riojas, somontanos, riberas, albariños…”

Le gusta sorprender a sus clientes con variedades que no conocen o con vinos muy particulares de cualquier zona vitivinícola que nadie se espera… Le gusta jugar con blancos, rosados y tintos si son seis o más comensales. Para Ángel hablar sobre el vino en mayúsculas o transmitir su historia es la mejor manera de empatizar con los comensales… porque, confiesa, que es lo que más le gusta… ese trato familiar y cercano con la gente. Es un don que tiene. No hay tema o acontecimiento que no conozca o sobre el que no pueda conversar como si te conociera de toda la vida.

Se consumen más blancos y tintos con nariz, con cuerpo pero sedosos

Deja claro que no es sumiller pero que no deja de aprender. No recomendaría nunca un vino si no estuviera seguro de que los clientes van a disfrutar. Y nos comenta que con un tinto Rioja de año y unas alubias toca el cielo. Conoce a los grandes de este mundo, a los que califica de “magos”, pero tiene una atención especial a todos aquellos pequeños bodegueros que sacan con “honestidad” sus vinos de unas tierras que trabajan con mucho cariño y dedicación. Una honestidad que él transmite en su sala.

Le gusta catar, sobre todo, las garnachas atlánticas, aunque también disfruta con las mediterráneas. En cuanto a tendencias, Ángel dice que “los blancos se consumen más que antes y que se ha pasado de consumir vinos complejos y difíciles de beber a vinos que tengan buena nariz, con cuerpo pero sedosos, más amables y fáciles de beber”.

En  La Vieja Bodega, se pueden degustar platos tradicionales o más elaborados. Ángel dice que es una carta equilibrada para dar gusto a todos sus clientes que vienen de muchos sitios, incluso del extranjero.

Le pedimos, por último, un maridaje con platos que se pueden degustar en La Vieja Bodega:

Un Blanco Monastrel (monastrel 80% y moscatel 20%) con alcachofas de temporada al foie

Rosado Garnacha de la Rioja Baja con un arroz cremoso con pulpo y calamares con velo de azafrán

Tinto de año de Rioja Alta con alubias

Tinta de Toro (tempranillo) con rabo estofado y deshuesado con crema de foie y guiso de setas

Moscatel con tarta de manzana.

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Avenida de La Rioja 17 Casalarreina (La Rioja)

Teléfono: 941 32 42 54

www.restaurante@laviejabodega.com

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6 Comentarios a “La Vieja Bodega. Casalarreina (La Rioja)…”

  • Ni soy entendido en alta gastronomía ni en vinos.
    Lo único que sé es que siempre que salgo de comer o cenar en La Vieja Bodega estoy pensando en volver y cuanto antes mejor .
    En pocos sitios te hacen sentir tan a gusto tan especial como ahí .
    Todos en cuanto entras te hacen sentirte como en tu casa
    Un lujazo en La Rioja

  • Le reportaje desvela el alma de la Vieja Bodega .
    No es un restaurante más , ni siquiera solo un magnífico restaurante . Es el reflejo de la personalidad de Angel .
    Es amante de su profesión , toda la vida entregado al restaurante y a sus vinos . Y sobre todo a las personas : a su personal al que cuida , ayuda , forma …y …a sus clientes y amigos .
    Hace las cosas muy bien porque no es capaz de hacerlas mal , de auto limitarse a solo cumplir . Disfruta descubriendo , dando lo mejor de sí mismo .
    La Vieja Bodega es un Gran Restaurante porque el es una Gran Persona .
    De ahí que nos agrade su cocina , sea quien sea el jefe que haya , que nos deleite con los vinos más adecuados y que percibamos el sentirnos bien tratados , en confianza , sin engaños , por quien siente la ilusión de que disfrutemos en » su casa «

  • Yo célebre las bodas de oro de mis padres hace ya unos cuantos años y estuvimos muy a gusto, nos pusieron en un comedor solos y comimos muy bien, repitiendo todo lo que queríamos, y la bodega es muy especial, osea un 9.