Vino complejo, con acidez controlada, aromas a frutos rojos y especias

Esta preciosa presentación en botella nos descubre un vino muy potente, estructurado, con una complejidad que satisface plenamente cuando lo tomas con platos contundentes. En el cristal de la copa marca claramente la glicerina y aunque en sus primeros años en botella sus tonos fueran rojo picota intensa con matices violáceos… con el paso del tiempo se aprecian los tonos teja, lo que se traduce en que este gran vino tiene una evolución adecuada a su edad tras atesorar 12 meses de crianza en barrica de roble francés.

Los primeros aromas que nos llegan una vez servido en copa son de frutos rojos con toques de torrefacto y especias que también dejan hueco a la madera, muy bien integrada. El primer sorbo es sobre todo astringente, aunque con una acidez controlada que perdura en boca.

Balsámico y potente, un vino con músculo. Una vez oxigenado huele y sabe a miel. A más oxigenación el vino se vuelve más agradable en boca, amplio pero sabroso y persistente. Su ficha técnica nos indica que está hecho con uvas Monastrell de cepas viejas (70%) y con Cabertnet Sauvignon (30%). Aunque su graduación es alta, 15º, al beberlo no se aprecia.

3'5 copas

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