Beethoven, el arte innovar sobre la esencia de lo tradicional

El Beethoven cumple 75 años. Bar, Restaurante, Asador… Son 75 años de una historia que merece ser contada, no sólo por su trayectoria como negocio familiar sino también porque es fruto del afán por emprender de las mujeres de la familia. Nada habitual si pensamos que en sus principios corría el año 1941. Hablamos con Carlos, nieto de aquella abuela que a mitad del siglo pasado convenció a su abuelo Luis para comprar una casa en La Herradura (zona de vinos de Haro, Capital del Rioja) y abrir un bar en el que también servirían comidas. Su abuelo venía de familia de hosteleros, pero fue su abuela Isabel quien, a pesar de no tener nada que ver con este mundo, quiso  emprender por su cuenta y abrir un bar de comidas propio.

Dice Carlos que su abuela quería correr el riesgo en solitario porque creía en el proyecto, su abuelo en cambio era más reticente, más conservador. El ímpetu y el empuje de la abuela pudo más que la cautela del abuelo y adquirieron una pequeña casa. La reformaron y abrieron lo que sería el primer Bar Beethoven y el germen de lo que es hoy. Se convierte enseguida en un negocio familiar donde las hermanas políticas y sobrinos ayudan a la abuela Isabel a que su idea prospere.

Todo marcha bien y compran otras dos casas que lindan con la primera. Hacen una segunda reforma. Por entonces su abuelo Luis se queda ciego a los 42 años y es cuando el padre de Carlos se hace cargo del negocio. Deja su trabajo en Bilbao y junto a su madre (la abuela Isabel) dirige el Beethoven, cada vez más próspero. En 1962 hace una importante reforma en las tres casas. Aunque la gran transformación, tal y como la conocemos hoy, no llegaría hasta 1983. Se tiran las tres casas y sólo se conserva la fachada. Las obras duran dos años. Hasta aquí el negocio había crecido. Simultáneamente a la andadura del Beethoven I se abrió en 1977 el Beethoven II.

Carlos es ahora la cara y el espíritu del Beethoven. Aunque le gusta mirar a su espalda y ver que su madre sigue ahí. «Es el motor de todo… mi padre se atrevió a hacer lo que hizo porque tenía la seguridad de mi madre”. Carlos y sus hermanas Raquel y Eva dirigen ahora el Beethoven I, Beethoven II y Beethoven III. Éste último abierto en otro edificio de la Herradura a principios de los 90 y en el que, paradójicamente, nació su madre. Es asador y bar y en las plantas superiores se han habilitado 10 apartamentos turísticos. Cada uno expresa una temática diferente sobre el mundo del vino: La Barrica, La Bodega, La Botella, La Batalla, La Vendimia, La Viña, Cosecha 1906, Cosecha 1920, Cosecha 1948 y Cosecha 1964.

150 referencias de vino

El Beethoven ha sabido evolucionar sin perder su auténtica esencia. Trabaja una cocina tradicional riojana, eminentemente de mercado, de producto de temporada… aunque no deja de innovar y llevar la cocina de siempre a una elaboración más compleja y mejorada. Dice que en el Beethoven II intentan tener una carta dinámica, pero siempre destacando los productos estrella, carne y setas. Desde hace 13 años todos los otoños se ofrece un menú micológico que ha adquirido un gran prestigio. En barra, los pinchos que más se demandan son el canutillo de bacalao trufado, los pimientos rellenos de setas y los saquitos de setas con salsa de hongos. Cuenta con 150 referencias de vino. Un 80% es de la DOC Rioja y el resto de la DO Rivera del Duero, DO Navarra, DO Priorato, DO Castilla La Mancha y  vinos de Burdeos.

Carlos comenzó a muy temprana edad en el Beethoven. Dice que no tuvo muchas opciones, pero que tenía claro desde muy pequeño que se quedaría en el negocio familiar. Así que a sus 14 años ya llevaba junto a su hermana Raquel el restaurante. Al mismo tiempo Carlos se ha dedicado a otra de sus pasiones, la música. No podía ser de otra forma, llamándose este establecimiento Beethoven. Toca la batería en dos grupos musicales, Malasombra (Rock de los 70) y en Mr. Shake (Soul). Nos dice Carlos que disfruta con su trabajo y que de todas las cosas que le aporta, se queda con la fidelidad de sus clientes que pasa de generación a generación y con la oportunidad que le brinda para conocer a gente que admira. Recientemente tuvo la ocasión de pasar una inolvidable velada con Pepe Habichuela, Jorge Pardo y Josemi Carmona, grandes en la música que pasaron por el Beethoven.

 

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